Windows 12: Más IA, más requisitos y una espera que se alarga hasta 2027


El panorama de los sistemas operativos de Microsoft está a punto de cambiar drásticamente, y las noticias no son precisamente alentadoras para quienes poseen equipos con unos pocos años de antigüedad. Aunque Windows 11 todavía está intentando consolidarse en el mercado, los primeros detalles sobre Windows 12 ya están sobre la mesa, y todo apunta a que la inteligencia artificial será la gran protagonista, pero a un coste técnico muy elevado.

Un lanzamiento más lejano de lo previsto

Aunque inicialmente se especulaba con una llegada temprana, las últimas informaciones sitúan el lanzamiento oficial de Windows 12 para el año 2027. Esta decisión de Microsoft parece responder a una estrategia para exprimir al máximo el ciclo de vida de Windows 11 y, sobre todo, para dar tiempo a que el hardware evolucione lo suficiente. La integración masiva de funciones de inteligencia artificial requiere un nivel de procesamiento que los procesadores actuales apenas están empezando a ofrecer de forma nativa.

La IA como eje central y la dictadura de los NPU

La gran apuesta de Microsoft es convertir a Windows 12 en el primer sistema operativo "IA-nativo". Esto significa que herramientas como Copilot dejarán de ser simples añadidos para integrarse en el núcleo del sistema. Sin embargo, esta evolución tiene una cara B: los requisitos de hardware serán mucho más estrictos.

Se espera que el uso de una NPU (Unidad de Procesamiento Neuronal) sea obligatorio para disfrutar de la experiencia completa. Aquellos usuarios que no dispongan de chips de última generación (como los Intel Core Ultra o los AMD Ryzen más recientes) podrían quedarse fuera o ver sus funciones muy limitadas. Además, los rumores indican un salto significativo en la memoria RAM mínima necesaria, posiblemente situándose en los 16 GB, lo que dejaría obsoletos a millones de ordenadores de gama media y de entrada que hoy funcionan con 8 GB.

¿Merecerá la pena el cambio?

La comunidad tecnológica ya ha empezado a mostrar su escepticismo. La transición obligatoria a Windows 11 ya fue traumática por el requisito del chip TPM 2.0, y repetir la jugada con la IA podría generar una nueva fragmentación en el mercado. Windows 12 promete una interfaz más modular y una eficiencia energética superior, pero el precio a pagar (la renovación casi obligatoria del equipo) es un obstáculo difícil de ignorar para el usuario común.

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