Waymo planea lanzar su servicio de robotaxis en la capital de EE.UU. en 2026, pero primero necesita convencer a los legisladores de que los coches sin conductor son buena idea.
¿Puede una ciudad tan simbólica como Washington DC convertirse en el próximo laboratorio de coches autónomos? Esa es la apuesta de Waymo, la empresa de Alphabet especializada en vehículos sin conductor, que acaba de anunciar su intención de operar su servicio Waymo One en la capital estadounidense a partir de 2026.
Pero hay un problema: la ley no lo permite.
Una normativa que frena la innovación
Actualmente, las pruebas de vehículos autónomos en Washington DC exigen la presencia de un conductor humano por si algo va mal. Esto choca de lleno con el modelo de Waymo, que basa su propuesta precisamente en la ausencia total de conductor.
La compañía ya ha comenzado a circular con coches manuales por zonas como Dupont Circle, Foggy Bottom y Penn Quarter, pero su despliegue completo depende de una modificación legislativa que ni siquiera ha empezado a debatirse seriamente.
Según un portavoz del Departamento de Transporte del Distrito (DDOT), se está trabajando en un marco regulatorio nuevo que permita las pruebas y operaciones autónomas, pero todo apunta a que la burocracia va a ser más lenta que los robotaxis.
“Nuestra prioridad sigue siendo garantizar que cualquier empresa que opere en el Distrito —como Waymo— lo haga priorizando la seguridad”, dice el DDOT.
Una jugada arriesgada (y muy política)
Waymo ya opera servicios de robotaxi en San Francisco, Los Ángeles y Phoenix, y tiene alianzas activas con Uber en Austin y próximamente Atlanta. Pero la capital federal no es una ciudad cualquiera. Además del tráfico infernal y una infraestructura que no evoluciona al ritmo de su población, DC tiene una peculiaridad: está cargada de simbolismo político.
El Congreso, mientras tanto, lleva más de siete años atascado en un proyecto de ley que permitiría expandir el uso de vehículos autónomos a nivel nacional. Las diferencias giran en torno a la seguridad, la responsabilidad legal y la cantidad de excepciones a las normativas de seguridad vial.
¿Y qué aporta Waymo?
La empresa presume de que sus vehículos provocan menos accidentes y daños que los humanos, según sus propios datos de aseguradoras. Actualmente, realiza unas 200.000 rutas semanales con su app Waymo One, y su propuesta sigue ganando peso en ciudades tecnológicamente avanzadas como Silicon Valley o Miami.
DC ya ha sido escenario de pruebas fallidas: Cruise (de GM) y Argo AI (de Ford) intentaron antes lo mismo, pero no sobrevivieron al desafío técnico, económico y normativo. ¿Será Waymo quien rompa la maldición?

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