El despliegue de las infraestructuras de telecomunicaciones en Europa ha alcanzado un punto crítico de divergencia. Mientras la cobertura de consumo básico se ha estandarizado, nuevos informes sectoriales de este cierre de semana advierten que la transición al 5G Standalone (SA) —el "verdadero 5G"— sigue rezagada frente a potencias como Estados Unidos, China y los países del Golfo. Esta demora no es solo una cuestión de velocidad de descarga; representa un riesgo estructural para la competitividad de la industria 4.0 en el continente, limitando la capacidad de las fábricas para adoptar tecnologías de automatización avanzada y redes privadas de alto rendimiento.
El fin del 5G híbrido y la necesidad del núcleo nativo
Lo que ocurre actualmente es que la gran mayoría de las
redes europeas operan bajo el estándar Non-Standalone (NSA). Esta
arquitectura utiliza las antenas de nueva generación, pero sigue dependiendo
del núcleo de red del antiguo 4G (LTE). Aunque este modelo permitió un
despliegue rápido y económico, es incapaz de ofrecer las capacidades
disruptivas de la tecnología SA, que se apoya en un núcleo de red nativo de 5G
y en una arquitectura basada en la nube.
La gran diferencia radica en el Network Slicing o
segmentación de red. Esta tecnología permite a los operadores crear
múltiples redes virtuales sobre una única infraestructura física, cada una con
características de seguridad, ancho de banda y latencia garantizadas por
contrato (SLA). Sin 5G SA, las fábricas españolas y europeas no pueden
desplegar estas "rebanadas" de red dedicadas, fundamentales para
aplicaciones críticas donde un milisegundo de retraso puede detener una línea
de producción automatizada o comprometer la seguridad de vehículos autónomos
industriales.
Implicaciones para la soberanía industrial en España y la UE
Por qué ocurre este estancamiento responde a una combinación
de factores regulatorios, fragmentación del mercado y falta de incentivos para
la inversión masiva en el núcleo de red. Según los datos de este inicio de
2026, mientras que en Estados Unidos la cuota de uso de redes SA ya supera el
31%, en la :organization[Unión Europea]{index=0} la base sigue siendo reducida,
aunque con excepciones notables. :country[España]{index=1} se perfila como uno
de los mercados más avanzados del continente con una cuota de muestras SA
cercana al 8,3%, gracias al impulso de planes gubernamentales como la
estrategia España Digital 2026.
Sin embargo, el liderazgo puntual de algunos países no
compensa la brecha de capacidades global. La implicación para la industria
es la pérdida de soberanía tecnológica. Las empresas europeas
que necesitan redes privadas ultraseguras y de baja latencia para sus procesos
de manufactura avanzada se ven obligadas a esperar o a adoptar soluciones
propietarias menos eficientes. Aquellos competidores internacionales que ya
operan en entornos 5G SA pueden optimizar sus cadenas de suministro y logística
con una agilidad que el actual 5G híbrido europeo simplemente no puede
soportar.
Beneficios tangibles: eficiencia energética y latencia
Además del slicing, el paso al 5G SA aporta
beneficios directos en la operatividad de los dispositivos. Los terminales
conectados a redes nativas 5G registran consumos de batería significativamente
menores, hasta un 20% de mejora en algunos mercados, al eliminar la necesidad
de mantener conexiones duales con el núcleo 4G. En un entorno industrial con
miles de sensores IoT, esta mejora en la eficiencia energética se traduce en
menores costes de mantenimiento y una mayor vida útil de los equipos.
En términos de rendimiento, el 5G SA ofrece una latencia
multiserver hasta un 6% superior y una estabilidad de señal crítica para
servicios de realidad aumentada aplicada a la ingeniería y telemedicina. La
capacidad de soportar hasta un millón de dispositivos por kilómetro cuadrado,
frente a los 100.000 del modelo anterior, es lo que permitirá el verdadero
despliegue de las smart cities y la gestión masiva de activos
en tiempo real.
Hacia un modelo de negocio basado en capacidades
Hacia dónde apunta este escenario es hacia un cambio en el
modelo de negocio de las telecomunicaciones. La cobertura ya no es el
indicador de éxito; ahora la diferencia radica en la profundidad de las
capacidades. Los operadores que traten el 5G SA como una actualización
secundaria corren el riesgo de quedar fuera de la ola de innovación que el 5G
Advanced y el camino hacia el 6G ya están desbloqueando en las economías
líderes.
Para que la industria europea no quede rezagada, es
imperativo que los planes de inversión se centren en la infraestructura de
núcleo. La paradoja de 2026 es que, aunque la cobertura es excelente, la
capacidad de explotar la red como una plataforma de innovación industrial sigue
siendo limitada en gran parte del territorio europeo. El éxito de la transición
digital dependerá de la rapidez con la que se logre "apagar" la
dependencia del 4G y se apueste por una infraestructura totalmente autónoma y
resiliente.
