La CNMC aprieta el control sobre los streamers: La Ley Audiovisual llega a los creadores de contenido tecnológico
El ecosistema del contenido digital en España ha cruzado el umbral de la autorregulación para entrar en el terreno de la supervisión administrativa estricta. La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) ha actualizado los criterios para definir quién es un "usuario de especial relevancia", una etiqueta legal que equipara a los grandes influencers y streamers con los prestadores de servicios de comunicación audiovisual tradicionales (canales de TV). Para los creadores que informan sobre tecnología, este cambio no es baladí: supone la asunción de responsabilidades legales que hasta ahora quedaban en una zona gris, afectando directamente a cómo se presentan reviews, patrocinios y noticias técnicas en plataformas como Twitch o YouTube.
¿Quién es ahora un "usuario de especial relevancia"?
La nueva vuelta de tuerca regulatoria busca mayor claridad en los números. Para ser considerado un prestador de servicios bajo la Ley General de Comunicación Audiovisual, se deben cumplir criterios específicos de ingresos y audiencia:
Ingresos: Haber facturado más de 300.000 euros anuales derivados de la actividad en plataformas.
Audiencia: Contar con más de un millón de seguidores en una sola plataforma o dos millones en el conjunto de redes sociales, además de haber publicado un número mínimo de vídeos al año.
Esta distinción saca del foco a los pequeños canales, pero pone bajo la lupa a los grandes divulgadores tecnológicos. Una vez registrados en el inventario estatal de la CNMC, estos creadores están obligados a cumplir con normativas de protección del menor, horarios de contenido y, lo más crítico para el sector tech, una transparencia absoluta en la publicidad y las comunicaciones comerciales.
El fin de las "reviews" patrocinadas encubiertas
El impacto en la divulgación tecnológica es inmediato. Las comparativas de hardware, los análisis de gadgets y las noticias sobre servicios digitales deben ahora seguir reglas de transparencia mucho más estrictas. Ya no basta con un "gracias a X marca por enviarme este producto"; la regulación exige que la naturaleza comercial del contenido sea clara e inequívoca desde el inicio.
Esto afecta especialmente a los unboxings y análisis técnicos. Si un creador recibe una compensación (ya sea económica o en especie) por hablar de un nuevo modelo de procesador o smartphone, debe etiquetarlo conforme a las normas audiovisuales vigentes. El objetivo es evitar la publicidad encubierta y garantizar que el espectador sepa si está ante una opinión independiente o una promoción pagada. Para la comunidad técnica, que valora la honestidad y el dato bruto, este marco legal aporta una capa extra de confianza, aunque añade una carga administrativa y de cumplimiento a los creadores.
Protección del menor y responsabilidad editorial
La Ley Audiovisual también impone obligaciones en cuanto a la protección de los menores. Los creadores deben utilizar sistemas de verificación de edad y etiquetado de contenidos si estos incluyen violencia, lenguaje inapropiado o temáticas no aptas. En el ámbito tecnológico, esto podría afectar a contenidos relacionados con el modding extremo, ciberseguridad avanzada o incluso juegos con mecánicas de azar (loot boxes).
Además, se introduce una responsabilidad editorial similar a la de los medios de comunicación. Los streamers son ahora responsables de lo que ocurre en sus directos, incluyendo los comentarios de terceros si estos vulneran leyes de odio o dignidad humana. Esto obliga a una moderación mucho más activa y técnica de los chats en vivo, transformando el canal de un simple espacio de charla en una entidad con obligaciones legales formales.
Un debate técnico-legal: ¿Censura o profesionalización?
La actualización de la CNMC ha reabierto el debate en la comunidad digital. Por un lado, se ve como un paso necesario para profesionalizar un sector que mueve millones de euros y tiene una influencia masiva en el consumo. Equiparar las reglas de juego entre la televisión tradicional y el streaming digital busca un mercado más justo.
Por otro lado, voces del sector técnico critican que estas medidas pueden asfixiar la agilidad y la creatividad de los creadores nativos digitales, imponiendo una burocracia que no encaja con la naturaleza inmediata de internet. Lo que es innegable es que la regulación europea, transpuesta en España, está moldeando una nueva figura del informador tecnológico: uno más transparente, más responsable y, sobre todo, más vigilado por la administración.
Para los lectores de Kernel Reload, esta noticia es clave para entender por qué sus creadores favoritos podrían empezar a cambiar la forma en que interactúan con las marcas y cómo presentan sus contenidos. La era del "todo vale" en el streaming ha terminado oficialmente.
