En un movimiento clave para la estabilidad jurídica del sector tecnológico, el Consejo de la Unión Europea ha decidido retirar la propuesta de redefinición de "datos personales" del paquete legislativo Digital Omnibus.
El rechazo a la "subjetividad" de los datos personales
Lo que ocurre en el centro de esta disputa es la interpretación del Artículo 4(1) del GDPR.
El rechazo del Consejo responde a las advertencias del Comité Europeo de Protección de Datos (EDPB) y el Supervisor Europeo de Protección de Datos (EDPS).
Debilitado la protección: Habría permitido que empresas eludieran responsabilidades legales simplemente alegando "incapacidad técnica" para identificar al usuario.
Contradecido la jurisprudencia: Se alejaba de las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), que históricamente ha defendido una visión amplia y protectora de lo que constituye un dato identificable.
Alivio estratégico para el sector "AdTech" y Big Data en España
Por qué ocurre este rechazo tiene una lectura muy positiva para la seguridad jurídica en España. Si la definición se hubiera modificado, las empresas tecnológicas españolas habrían entrado en un periodo de "limbo legal" mientras los tribunales reinterpretaban años de jurisprudencia.
Para las empresas de Publicidad Programática (AdTech) y análisis de datos, el mantenimiento de la definición actual supone un alivio temporal:
Continuidad operativa: No es necesario reestructurar los flujos de datos seudonimizados que ya cumplen con el estándar del GDPR.
Claridad en las auditorías: Los procesos de cumplimiento ante la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos) seguirán basándose en los criterios conocidos, evitando inversiones imprevistas en rediseños de privacidad.
Freno a la desregulación: El Consejo ha dejado claro que la "simplificación" administrativa no puede ser un caballo de Troya para reducir los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos.
El papel de las nuevas guías del EDPB
Hacia dónde apunta el escenario post-Omnibus es hacia una regulación vía guías técnicas en lugar de reformas legislativas. En lugar de cambiar la ley, el Consejo ha delegado en el EDPB la tarea de actualizar las directrices sobre seudonimización.
Para 2026, el mensaje de Bruselas es nítido: el GDPR es la "norma de oro" y no se toca.

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